Los concursos de belleza se adaptan a las exigencias de la sociedad para sobrevivir.

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Sus participantes ya no son solo mujeres de medidas perfectas, sino también profesionales reconocidas en distintos campos que pueden hablar abiertamente de cualquier tema. Algo impensable hace solo unos años.

Quedo en el pasado los tiempos que estos certámenes, solo juzgaban la belleza integral, la elegancia, la personalidad, el porte, la pose, la comunicación y la seguridad de candidatas, provenientes de diferentes países

“Belleza con un propósito”, lema de Miss World, un concurso de belleza que pretende ir más allá del aspecto físico. Buscando que las misses logren asumir su rol como figuras públicas y su influencia positiva dentro de la dinámica social en la que se desarrollan, desarrollando su formación integral, y siempre apoyando actividades con otras fundaciones e instituciones.

Sin duda han marcado la pauta en estándares e iconos a lo referido la belleza femenina, pero por estos mismos estándares impuestos ,hoy estos certámenes y concursos como Miss Universo o Miss Mundo suponen violencia simbólica contra la mujer.

Hoy, son variados los movimiento contra los estereotipos presentes en los concursos de belleza, bajo el lema “la belleza no se mide ni se pesa”.

Razón por la cual se han modificado, mostrando la realidad de la mujer actual, perfiles con los que antes no se solían asociar a las participantes en este tipo de concursos. El prototipo de mujer guapa, fuera cierto o simple reflejo del papel que se atribuía a las féminas. Hoy va más allá de los estereotipos de belleza, con una preparación no sólo física, sino también intelectual y emocional. 

En Chile la organización nacional liderada por Keno Manzur, realizó la final de Miss Mundo en Santiago, con un evento en el Hotel DoubleTree By Hilton Kennedy, Santiago. Conducido por la modelo y comunicadora internacional, Camila Mainz.  Posteriormente, a los pocos días, Camila, participo en la final regional, siendo la host del evento, realizado en hotel Ontiveros, de la ciudad de San Fernando. Donde la directora regional, Marion de Giorgis, se encargo de preparar el evento y a las finalistas. Siendo, Juan Andres Sastre jurado en estas elecciones, realizadas gracias al auspicio de grupo Yelcho, a cargo del empresario José Pavez.  En Chile sin duda,  el concurso sigue buscando potenciar y motivar a nuevas generaciones, entregando los valores y formación precisa, en función a la sociedad moderna.

¿Son una oportunidad para reflejar cambios sociales? Así es. Es muy probable que en un futuro, reflejen la realidad de las mujeres contemporáneas, que pueden equilibrar perfectamente sus carreras y su vida personal. Mujeres que en esta época, están reivindicando otra forma de ser y comportarse aunque participen en ellos. Entre las últimas ganadoras, destacan historias que rompen los tópicos con los que se relaciona a estas reinas de la belleza. 

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